Dicen que lo primero que surge en la mente del recién nacido, de manera natural, es el adjetivo: esto es blando o duro, dulce o insípido, frío o caliente... La cosa en sí, poseedora de tales cualidades, no aparece sustantivada, nombrada, sino mucho después, cuando se intenta la comunicación con el otro desde el recuerdo y la invocación. Antes del sustantivo y del verbo, el niño se ha movido por el mundo usando parámetros puramente adjetivales.
Si pudiera escribirse un texto así, con nada más que adjetivos que eludieran los nombres de las cosas, esas incomprensibles líneas serían como dejar que el mundo nos naciera de nuevo.
16 may 2014
8 may 2014
Decisivos e inútiles
¿Cómo dar a entender que cada poema mío ha sido decisivo en su maravillosa inutilidad? Lo debiera decir de otra manera: lo puse tanto todo en cada uno de ellos que a veces me sentía suficiente y fugaz a partes iguales, decisivo e inútil como un último gesto heroico cuando ya ha pitado el árbitro. También ciertas llamadas telefónicas cuando cae la noche, y algunas cartas cuando se escribían cartas, y el vuelo equivocado de las palomas mensajeras cuando había algo que decir.
27 abr 2014
El montañero invisible
El montañero invisible sube a la montaña invisible para contemplar el invisible paisaje nevado, pero su rastro invisible, inevitable, no se puede borrar. Así fue con Joan Pastrana.
9 abr 2014
Esta noche
Esta noche también, como todas, iré corriendo al encuentro con la poesía y me tropezaré con un poema.
3 abr 2014
Lo propio, lo universal
Tratar lo propio como si fuera universal, lo universal como si fuera propio. Y en algún punto de ese camino de ida y vuelta, citarse con la muerte.
2 mar 2014
Retrato de un hombre desnudo
Qué difícil dormir mientras a uno le hacen un retrato de hombre desnudo. Yo casi lo logré tres veces, pero siempre despertaba al poco, sobresaltado, y abría bien los ojos como si solo así pudiera ver el golpe definitivo desde la confusa coordenada de una dimensión remota.
La vez primera la encontré agarrando bien el lápiz para dejar marcada a fuego la silueta de un hombre desnudo, y sonreía.
La segunda me apuntaba a los ojos con una pistola de juguete o simplemente dirigía el falso cañón a algún pelo de mi anatomía para erizármelo, a modo de amenaza.
La tercera no estaba ya delante. Se había marchado dejándome una nota escrita con oscuros caracteres que yo apenas alcanzaba a descifrar. Decía algo así como que el retrato de un hombre desnudo es infinitamente más valioso que lo que ella había contemplado.
La quiero recordar tranquila, sacando punta al lápiz, meticulosamente, en el combado filo de la guadaña.
La vez primera la encontré agarrando bien el lápiz para dejar marcada a fuego la silueta de un hombre desnudo, y sonreía.
La segunda me apuntaba a los ojos con una pistola de juguete o simplemente dirigía el falso cañón a algún pelo de mi anatomía para erizármelo, a modo de amenaza.
La tercera no estaba ya delante. Se había marchado dejándome una nota escrita con oscuros caracteres que yo apenas alcanzaba a descifrar. Decía algo así como que el retrato de un hombre desnudo es infinitamente más valioso que lo que ella había contemplado.
La quiero recordar tranquila, sacando punta al lápiz, meticulosamente, en el combado filo de la guadaña.
18 ene 2014
Sobre lo vertical y lo horizontal en la poesía
Cada texto de un libro de poemas debe funcionar por sí solo (verticalidad) y dentro del conjunto (horizontalidad). Su significado original, así, va a alterarse, ampliándose o concretándose, de modo que únicamente en esa tensión de veleta atrapada entre dos vientos opuestos, en ese instante, el poema está vivo.
3 ene 2014
Mar adentro
De igual modo que en medio del océano -en medio de ninguna parte- no hay pájaros, pues carecen de rama o piedra donde detener su vuelo, así debe de existir un lugar dentro de nosotros -de ti y de mí- donde no se conciban las palabras y todo lo llene un gran silencio.
Un pájaro allí es tan improbable que casi resulta mágico, un error de apreciación o un producto defectuoso de la imaginación enajenada del poeta. Ese de ahí, por ejemplo.
Un pájaro allí es tan improbable que casi resulta mágico, un error de apreciación o un producto defectuoso de la imaginación enajenada del poeta. Ese de ahí, por ejemplo.
16 dic 2013
Sobre un poema de Luis Cernuda
En una de las pobres grabaciones que Luis Cernuda realizó desde el exilio, poco antes de morir, donde lee sus poemas con una elegancia y dignidad indestructibles, de pronto irrumpe el claxon de un coche. En medio de lo sublime que quiere ser eterno, el ruido estridente y anecdótico de lo efímero. Ahora no recuerdo cuál era el poema ni el instante exacto en que lo estropeó para siempre, pero he pensado muchas veces en el significado de aquello.
Luis Cernuda no se detiene en la lectura. Podría haberlo hecho, y acaso dudó un segundo entre repetir la defectuosa grabación o seguir con ella, asumiendo la parte de vida e imperfección que es consustancial a la poesía. ¿Fue aquel sonido la advertencia de un conductor a algún viandante despistado? ¿O llamaba, de ese modo, la atención de un amigo o amiga con quien tenía una cita al otro lado de la calle? ¿O sería tal vez la señal en clave de un delincuente avisando a su cómplice de la llegada inminente de la policía?
Las posibles tramas que se desovillan tirando de ese hilito son innumerables. Y tanto es así que, misteriosamente, el poema en cuestión de Luis Cernuda se ha convertido en la anécdota, en la ocasión para escuchar ese claxon ya inmortal que nos habla de la vida y de la magia salvadora de la literatura.
Luis Cernuda no se detiene en la lectura. Podría haberlo hecho, y acaso dudó un segundo entre repetir la defectuosa grabación o seguir con ella, asumiendo la parte de vida e imperfección que es consustancial a la poesía. ¿Fue aquel sonido la advertencia de un conductor a algún viandante despistado? ¿O llamaba, de ese modo, la atención de un amigo o amiga con quien tenía una cita al otro lado de la calle? ¿O sería tal vez la señal en clave de un delincuente avisando a su cómplice de la llegada inminente de la policía?
Las posibles tramas que se desovillan tirando de ese hilito son innumerables. Y tanto es así que, misteriosamente, el poema en cuestión de Luis Cernuda se ha convertido en la anécdota, en la ocasión para escuchar ese claxon ya inmortal que nos habla de la vida y de la magia salvadora de la literatura.
11 dic 2013
Pared con pared
El vecino del que no sabemos su nombre ni hemos visto su rostro, pero ya casi conocemos de memoria el rasguño de su tos, el torrente de su orina o sus entrecortados gemidos al hacer el amor al otro lado de la pared. Así también empiezo a conocer a ciertos personajes de la novela que estoy escribiendo: por su vida íntima, por sus secretas obsesiones, antes que por su cara.
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